BIOGRAFIA

HOLA

Muchas veces me han preguntado cómo llegué a hacer lo que hago. Quiero contarles por qué no es extraño que el Pole Dance hoy sea para mí el mix perfecto entre pasión y vocación, a pesar de que me haya encontrado con él hace unos pocos años.

Mi relación con la danza comenzó cuando mi mamá me llevó a tomar mi primera clase de ballet. No sé si con esos escasos 4 años fui consciente de que bailar sería lo que más me iba a gustar en la vida, pero debo reconocer que desde entonces, bailar, casi como respirar, es esencial para mi vida, es uno de los fundamentos que me mantienen en pie.

Los relatos de la historia familiar cuentan que cuando yo era una beba me subían a la gran mesa del comedor de mis abuelos y ante los rostros atentos, los aplausos fervorosos y las sonrisas cómplices de mis tíos, padres y abuelos, yo hacía una y otra vez las “gracias” que me habían enseñado… Allí permanecía… en aquel escenario original, frente a la amorosa mirada de mi familia… seguramente teniendo por primera vez esa hermosa experiencia de estar arriba de un escenario, contando una historia, expresando sensaciones y sentimientos, hablando en el idioma del cuerpo. Me moviliza el hecho de que en el escenario puedo compartir con todos la felicidad que me invade en el momento de bailar.

Crecí aprendiendo ballet. Jamás dejé de practicarlo, perfeccionarlo, entenderlo y amarlo. En este recorrido desempeñé diferentes papeles de las obras clásicas del repertorio de este arte: Don Quijote, Cascanueces, Corsario, Carmen, Paquita, La Fille Mal Gardée y Lago de los cisnes. Cuando cumplí 19 años, el Ballet era mi estilo de vida.

Paralelamente, desde la adolescencia y hasta un año antes de conocer el Pole, incorporé a los entrenamientos, técnicas de danza contemporánea (Graham, Limón, flying low y lyrical jazz).

En mi infancia hubo otro entrenamiento de gran trascendencia para mi práctica actual del Pole. No sería justa con mis entrenadores si no dedicara un párrafo especial para la gimnasia artística que practiqué durante 7 años. Con esta disciplina conocí la competencia, aprendí a repetir series una y otra vez, comprendí lo que significa una categoría, experimenté el recibir una puntuación o una deducción, vivencié el rigor de tener sólo una chance para hacer las cosas “bien”. Aunque era muy diferente a la danza, me gustaba y me divertía mucho practicarla. Pero era muy diferente del ballet… tan diferente que no sentía la misma pasión.

Con la llegada del nuevo siglo, a mis 20 años me alejé del ballet y sólo mantuve el contacto con la danza contemporánea.
Al poco tiempo sumé al fitness como nuevo entrenamiento; primero tomaba clases pero luego me formé como instructora. Me interesaba especialmente el entrenamiento de la fuerza y la preparación física. Así comencé a trabajar en gimnasios en diversas disciplinas con diferentes grupos de personas… Uno de esos grupos, integrado por adultos mayores, me abrió el universo maravilloso de la docencia y me permitió visualizar lo que significa la actividad física como condicionante de la buena salud de las personas, sin importar la edad, la condición física o la preparación previa. Descubrí que a través de la docencia se pueden favorecer pequeños, medianos y por qué no, grandes cambios que ayudan a las personas a sentirse mejor, a divertirse, a dominar su cuerpo y a sentir placer en ello, a caminar por la vida con más libertad…
Este nuevo universo me tomó por completo y se convirtió en mi trabajo de tiempo completo. Pero a los dos meses, mi sed por bailar se hizo muy presente, necesitaba buscar algo que me complete

Fue en mayo de 2007 que me encontré con él, descubrí al POLE DANCE. Desde entonces no me he separado de una barra de pole ni un solo día.

En ese entonces la actividad era muy nueva en Buenos Aires, había que cubrir una inmensa demanda de alumnos y no alcanzaban las vacantes para aquellos que querían tomar clases. Comencé a entrenar Pole muy fuerte durante un mes y luego de ser evaluada por la directora de la escuela, rápidamente me sumé al staff docente. Así comencé a dictar clases de nivel principiante en la primera escuela de Pole Dance de Argentina.

Entre moretones, ampollas y caídas, reuní conocimientos teóricos y prácticos. El entrenamiento era continuo y permanente, había mucho que aprender, debía afianzar la técnica de una disciplina que era completamente nueva para mí. En ese entonces los videos de pole dance en la web no eran moneda corriente como ahora, pero de todas formas se abrió otra puerta para bucear en esta disciplina.Con el pasar de las clases, junto con las profesoras de la escuela, comenzamos a notar la necesidad de construir una técnica de enseñanza. Así nos iniciamos en reuniones interdisciplinarias en las que comentábamos las problemáticas observadas en los procesos de aprendizaje de los trucos. Junto con una kinesióloga y profesora de educación física, analizábamos los riesgos implicados en una mala ejecución y la posibilidad de lesiones frente a una práctica descontrolada de la disciplina… así le fuimos dando forma a esa técnica.

Entre técnica y danza, músculos que crecían cada vez más, piernas que se estiraban, dorsales que se ensanchaban y entre la práctica y la docencia, apareció la oportunidad de la competencia.

Participé en el Pole Dance Championship Argentina 2008, el primer campeonato de ésta disciplina que se llevó a cabo en mi país. Luego vinieron más torneos y con ellos algunos títulos:

TITULOS

  • Pole Dance Championships Argentina 2008
    Champion
  • Miss Pole Dance Argentina 2009
    Champion
  • Miss Pole Dance Sudamérica 2009
    2º lugar
  • World Pole Sport & Fitness Championship 2010 (Zürich – Suiza)
    2º lugar
  • Pole Universe 2011 – Denver USA.
    Pole Artist/span>
  • Miss Pole Dance Sudamérica 2011
    Champion
  • Miss Pole Dance Argentina 2011
    Champion
  • I Pole World Cup 2011 (Rio de Janeiro – Brasil)
    4º lugar
  • World Pole Sport & Fitness Championship 2011 (Budapest – Hungria)
    Finalista top 12
  • Pole Art 2012 (Estocolmo, Suecia) Finalista.
    Top 8

En todos estos años fui conociendo y queriendo mucho al Pole Dance, desde el año 2007, como una especie de trampolín de mi vida, el Pole Dance se adueñó de mi ser y se convirtió en el mix perfecto entre pasión y vocación.

Actualmente disfruto de entrenarme y de realizar talleres de instrucción, juzgar concursos, actuar en eventos especiales, colaborar como artista, y algunas otras cosas referidas al campo de Pole en mi país y en otras partes del mundo.

ML

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